jueves, 20 de septiembre de 2012

Warhammer: Waaagh! de Jaj "AplaztaCozaz"

Este ejercito tiene muchas cosas que lo hacen especial para mí. Posee las primeras miniaturas que tuve (de una caja de Inicio Orcos-Imperio, compartida con el Sargento López allá por... hace mucho tiempo :P. Así que tiene las primeras minis que pinté (con pinturas inadecuadas, técnicas cutres y mucha menos experiencia). Después dejé de pintarlos en la Era de la Tienda... Fundamentalmente porque ha sido uno de los pocos ejércitos de los que he pintado regimientos por encargo y terminé bastante cansado de verde. Años después, lo retomé, y pinté parte, por primera vez, en Barcelona (hay minis que tienen todavía más kilómeros que los esqueletos que pinté en Roma). Y, hoy en día, es el ejercito contra el que el Sargento López se está enfrentando, después de... mucho tiempo después, para sacar a sus imperiales de sus nichos de gomaespuma.

Aunque me lo pensé bastante, finalmente decidí no repintar ninguna mini. En el fondo, esta es la historia de mis ejércitos y esos cutre orcos también forman parte de ella... y tampoco iban a mejorar mucho  :P

Waaagh! de Jaj "AplaztaCozaz"


El Waaagh! con todos sus chicoz

80 Goblins Nocturnos

5 Goblins en Garrapatos Saltarines


6 Garrapatos con 4 Pastores Goblins

5 Fanáticos Goblins Nocturnos

 

20 Jinetez de Lobo


10 Goblins en Araña



 6 Batiburrillos de Snotlings


18 Guerreroz Orcos



20 Orcos Zalvajes


20 Orcos Negros


 5 Orcos Zalvajes y 1 Chamán en Jabalí


10 Guerreroz Orcos en Jabalí   



 3 Trolls de Río



 1 Troll y 3 Trolls de Piedra 



16 Arqueroz Orcos y 2 Lanzapinchoz


1 Lanzapiedroz y 1 Lanzagoblins



1 Karro de Lobos, 1 Karro de Jabalies y 1 Vagoneta Snotling


Caudillo Orco, Zirvopató en Jabalí y Gorbad Garra'ierro


Garrapato Despachurrador y Gigante


Aracnarok y Azhag el Carnicero


2 Chamanes Goblins  y 3 Tramperos


Jefe Goblin en Garrapato Gigante, Skarsnik y Gobbla


Grom el Panzudo y Jefe Goblin en Araña Gigante



Portaestandarte de Batalla, Kaudillo Salvaje y Grimgor Piel'ierro



 Chaman Orco, Chaman Salvaje y Wurrzag


En total: 104 Orcos, 159 Goblins, 25 Lobos, 21 Jabalies, 13 Garrapatos, 2 Garrapatos Espachurradores, 10 Arañas, 1 Araña Gigante, 1 Aracnarok, 7 Trolls, 1 Gigante, 1 Serpiente Alada, 4 Máquinas de Guerra., 3 Karros, 1 Vagoneta y decenas de Snotlings

jueves, 23 de agosto de 2012

Mouslings: Héroes


Estos pequeños héroes han sido un regalo de Reyes de la más mejor de las mejores, que tiene la paciencia infintita de aguantar y respetar esta afición mía tan rara :P. ¡Gracias, Ana!

En estas minis he dedicado un poco más de tiempo que en mi tradicional pintado rápido porque, la verdad, ha sido una gozada pintarlos. Y es que, además, los pequeñajos se lo merecen.



CAYDEN (Bárbaro)

Criado en las montañas de la Piña Partida, Cayden pronto destacó por su fuerza descomunal  y su habilidad para el combate y la caza, acabando solo con sus garras desnudas con un mochuelo de buho siendo aún un pequeño ratón. Obtuvo el liderazgo de su tribu al vencer en combate singular al anterior jefe. Sin embargo, el mago errante Gavin le entregó un fragmento de un medallón y le informó de que él realmente no pertenecía a la tribu, sino que fue abandonado en las montañas y adoptado por ésta. Cayden renunció entonces a su reinado y se enfrentó a la mayor de sus aventuras para encontrar sus raíces.



ERIQ (Espadachín)

Caballero ratón de la Guardia del Reino, Eriq es un reconocido espadachín, no solo por su habilidad, sino por su ferreo sentido del honor y su lealtad incondicional a la Corona. Sin embargo, tras detener al afamado ladrón Jett robando unos documentos que, según la Corona, no existían, el Capitán Eriq ha comenzado a cuestionarse si su lealtad ha de deberse a los que llevan Corona o al Reino... incluso hay que susurra que la sorprendente huida de Jett no se debió solo a la habilidad del pícaro ladrón...


SWEENY (Guerrero)


De caracter jovial y despreocupado. Lo cual oculta a un explorador inteligente e involucrado en su misión de defender el Reino de las amenazas externas, aunque a veces haga locuras. En su última exploración por la montaña de la Piña Partida encontró varios de los poblados de las tribus totalmente destruidos. Algunos supervivientes clamaban por la vuelta del gran Jefe Cayden. Sin embargo, los más ancianos ratones se atusaban sus raídos bigotes mientras murmuraban que ni siquiera el legendario caudillo podrá hacer nada contra lo que viene de más allá del Valle...



FENIMORE (Arquero)

Soldado del Cuerpo de Exploradores del Reino. De puntería legendaria, se dice que fue capaz de cazar un joven halcón al atravesarle el cerebro con una flecha a traves de uno de sus ojos. Compañero de Sweeny en el Cuerpo de Exploradores, su caracter taciturno lo hace un extraño compañero para éste. Sin embargo, ambos se han criado juntos desde que eran pequeños ratoncillos y se procesan mutuo respeto, lealdad y un cariño por encima de cualquier otra consideración. Por ello, en cuanto Sweeny le informó de sus descubrimientos en la montaña de la Piña Partida, Fenimore no dudó en saltarse todas las normas del Cuerpo y desertar junto a su compañero para investigar y proteger al Reino de la misteriosa amenaza, pero sobre todo, salvar a Swenny de su propia inconsciencia.


DECLAN (Caballero)

Huérfano acogido, como muchos otros, por la Hermandad de Caballeros de la Bellota, sirvió como escudero del Sir Mortell, que lo entrenó duramente en el camino de la Espada y el Honor. Tras luchar en varias batallas junto a su señor, fueron destinados a la guerra contra el Reino de las Ratas, donde Sir Mortell fue herido de gravedad en combate singular cotra uno de los campeones del ejercito enemigo. En su lecho de muerte, nombró caballero a Declan, entregándole también un sobre con información sobre su autentica familia y un cuarto de un extraño medallón. Declan se encuentra velando el cuerpo de su señor mientras escucha los tambores de guerra de las Ratas. Aún no ha abierto el sobre...

FLYNN (Pirata)
Conocido contrabandista, pirata, embaucador, jugador e irresistible galán de cualquier dama Mousling que entre en su radio de acción, el Capitan Flynn es toda una leyenda en el Reino. En contra de la naturaleza de toda su raza, Flynn tiene su campo de acción en las aguas del Lago Largo, a bordo del Nuez Negra y al mando de sus muchachos, escoria y desechos de todas las ciudades del Reino, pero que procesan una devota lealtad a su Capitan. Siempre a punto de retirarse con su fortuna, la cual se le escapa entre los dedos en cuanto pisa puerto, el Capitan Fynn va a descubrir algo más grande de lo que es capaz de morder y, por primera vez en su vida, va a tener que tomar una decisión más allá de su interés personal... a no ser que alguien ponga suficiente dinero por delante, claro...

JETT (Ladrón)
Criado por la Hermandad de la Garra, ancestral gremio de ladrones, Jett siempre destacó como uno de los mejores en su trabajo. Antes de andar, ya robaba los collares a sus matronas. Antes de hablar, ya era capaz de imitar los gestos de sus compañeros y hacerse pasar por otro pequeño Mousling para comer doble. Invisible cuando lo desea, mortal cuando lo necesita, Feff fue el aprendiz más joven en graduarse en toda la historia del gremio. Tras entregar en la ceremonia de iniciación, tal y como manda la tradición, su objeto más querido, un trozo de medallón que fue encontrado junto a él, Jeff comenzó una carrera de robos audaz y espectacular que le valió la fama y la enemistad de Eriq, Capitán de la Guardia. Ahora, un último robo, ordenado por el gremio en la propia Casa Real, le ha llevado a descubrir algo tan alarmante, que Eriq y él, en contra de todas  las probabilidades, estuvieron de acuerdo en algo...

TONSURE (Monje)


Tonsure, miembro de la Orden de los Hermanos del Roedor Primigenio, fue criado por los miembros de esta Orden tras ser encontrado abandonado a las puertas de su monasterio junto a un fragmento de un medallón. Tonsure no ha salido hasta ahora del monasterio, siendo considerado incluso por sus hermanos silenciosos como un Mousling demasiado introvertido y poco dado a relacionarse con los demás. Centrado en el estudio de las Revelaciones Apocalípticas de Roatek, Profeta del Roedor Primigenio, ha llegado a la conclusión de que los últimos días están llegando y que el Fin de Todo se acerca por las montañas de la Piña Partida. Esto ha llevado a Tonsure a abandonar su autoimpuesto retiro y enfrentarse el mundo exterior, por el bien de todos los Mouslings.

GAVIN (Mago)
La mayoría de la gente opina que Gavin es un viejo chiflado que vagabundea por aquí y por allá, sacándole algunas monedas a los incautos a cambio de algún truco de prestidigitador. Aunque también es cierto que si esos chismosos investigaran un poco más, descubrirían con asombro de que ese Gavin se encontraba en el mismo momento en ambos lugares... Lo que sí es indudablemente cierto es que Gavin siempre está allí, donde la aventura empieza, aunque los propios aventureros no se den cuenta en ese momento de lo que ha comenzado.




FERDINARD (Bardo)
Estas es la leyenda de Medallón Perdido, también conocida como de los Últimos Días. Y como toda leyenda, ha de ser cantada para no ser olvidada. Y no hay mejor intérprete que Ferdinard, que está al servicio de todos ustedes para cantarla. Y así es como comienza... "Salía el sol sobre las montañas de la Piña Partida, sin saber si volvería a salir la siguiente mañana..."

jueves, 12 de julio de 2012

Warhammer: El ansia


El Caballero volvió a sentarse frente al fuego tras remover las brasas, no en busca de un calor que nunca había calentado su fría sangre, sino por el mero placer de contemplar los rojos rescoldos y el rastro de las pequeñas chispas que se movían caóticamente arrastradas por el viento.

La mente del Caballero, cuyo nombre se había perdido a lo largos de los siglos de su existencia, viajó, como venía haciendo últimamente, a un pasado remoto. Un pasado en el que su corazón aún bombeaba sangre a su joven cuerpo. A aquel de niño que se acaloraba tras una carrera por el mercado de su pueblo, huyendo de las pandillas de niños mayores que, a lo largo de toda la historia, han martirizado a los más pequeños que ellos por la mera razón de haber sido igualmente martirizados cuando su tamaño no era el adecuado. El Caballero podía recordar perfectamente el momento en el que decidió no dejarse doblegar más por los matones. El momento en que se enfrentó a ellos armado con una cuerda, muchas piedras y su ingenio. Su primera gran victoria. Y no la última.

Desgraciadamente, a sus padres no le pareció gloriosa su victoria. Pero qué era una paliza más después de una borrachera, otra noche más encerrado en ese sucio y apestoso sotano, otro mes más deslomándose en los campos, a cambio de los restos que dejaban sus padres tras cada comida. No eran más que una gota de lluvia. Pero gotas que se acumulaban en su alma. Hasta que el que sería el Caballero dijo basta. Y juntando sus escasas pertenencias, apenas un atillo, aquel muchacho, poco más que un niño, abandonó su granja sin mirar atrás. Los años que siguieron fueron duros. Mucho frío, poca comida. Robando y siendo robado. Siempre escondido, siempre en guardia. Y un día decidió que no podía vivir supeditado al caprichoso destino. Y que si iba a vivir esquivando a la Muerte, mejor que le pagaran por ello. Y entró en el Ejercito.

El Caballero echó un par de gruesas ramas a la hoguera, mientras seguía rememorando tiempos lejanos. El ejercito no fue un mal sitio. El mantenerse vivo ocupaba sus días y lo volvía fuerte, de mente y cuerpo. Luchó en tierras lejanas y luchó contra seres extraños. Vió cosas horribles, hasta que la rutina mató el horror. Mató y estuvo a punto de morir. Y siempre bajo las ordenes de superiores, unos mejores que otros, pero todos imponiendo su disciplina y su voluntad sin dejar hueco a las opiniones de sus subordinados. El Caballero aguantó más de lo que podía haber esperado, acatando ordenes estúpidas, soportando insultos de inútiles incapaces...pero pronto recordó que su camino hasta allí había comenzado por no doblegarse a la voluntad de nadie. Y decidió ascender en la jerarquía del ejercito.

Existían dos caminos para ello, pero uno consistita en más humillación, sometimiento y limosna de favores. Y para el joven soldado, tan importante era el objetivo como el camino. Así que optó por el segundo camino. El peligroso, el suicida. Pero aquel del que no se arrepentiría. De manera que, desde que tomó su decisión, el futuro Caballero fue presentándose voluntario a toda aquella misión que, de extremo peligrosa, se ofreciera con la recompensa de un ascenso. Y para sorpresa, envidia e ira de muchos de sus superiores, fue sobreviviendo a todas ellas y, tras varios años, alcanzó el grado de General, con un ejercito bajo su mando.
El Caballero se sentó de espaldas al fuego, aunque sabía que sus ojos eran capaces de pasar del fuego del sol a las tinieblas del centro de infierno en un parpadeo y sin ningún deslumbramiento. Continuó perdido en el mar de sus recuerdos y en la decepción que le supuso descubrir que, por encima del más alto mando militar, se encontraban los nobles y gobernadores que, en el fondo, eran los que desde sus mullidos sillones mandaban a sus siervos a morir y a matar. Así que, fiel a su juramento, decidió pertenecer a la nobleza. Pero por primera vez desde que alzó su mano contra niñatos matones, descubrió que sus actos, su fuerza, su voluntad, no eran suficientes para elevarse sobre los que intentaban imponérsele. En esta ocasión, la valia de cada cual solo se medía en terminos de sangre, y con ésta, solo se podía nacer... o contraer matrimonio.

De esta forma, el Caballero buscó y encontró a la mejor candidata. Una hija de Marqueses, atraída por el misterioso y valeroso general de aventurera vida. Más difícil fue convencer a los padres de la dama, pero el dinero ablanda voluntades de nobles con largo linaje y corta bolsa. Y la fortuna amasada por el Caballero empezaba a ser legendaria. La boda se celebró, el General fue Marqués y todo siguió igual. Hasta que todo cambió.

Porque el Caballero pronto descubrió que la Nobleza no estaba en lo alto de la escala social. Pronto descubrió que seguía siendo supeditada a algo más. Protocolos, deberes... y algo que regía tras ellos, conocidos por todos pero no nombrados y libres de cualquier sumisión. Y sorprendentemente para él, fue su por lo general ignorada esposa la que le puso en contacto con ellos. La Aristocracia Eterna. Los Inmortales. Los Vampiros.

El Caballero paso rapidamente por los recuerdos de todo lo que tuvo que relizar en su iniciación. Las humillaciones, los sacrificios... incluida su esposa, pero sobre todo su orgullo, para conseguir el Beso de Sangre. Para conseguir la inmortalidad y el poder. Para gobernar sobre los humanos y no arrodillarse jamás.

Sin embargo, aun quedaba un cabo suelto. El Clan. Su Maestro. Todavía debía obediencia a alguien. No era libre. Pero, sonrió para sí el Caballero, este fue el cabo más fácil de cortar. Al fin y al cabo, ya había cortado más de una cabeza en sus años de soldado...

Como Vampiro sin clan, el Caballero se sentía libre. Al fin había conseguido su deseo. Finalmente, él era su propio amo y señor. Timonel de su destino. ¡Qué equivocado estaba!. Pues jamás se encontró más atado ni esclavo que al sentir en ansia de sangre. La necesidad de buscar alimento. De salir a cazar. De contentarse con cualquier charco de sangre sólo para poder aguantar hasta el próximo ataque del hambre...Largos años pasaron, años que la inmortalidad estiraron aún más. Hasta que tuvo conocimiento de los Dragones Sangrientos. Y de su promesa. La Sangre de Dragón y el fin del ansia.

Aún más años pasaron hasta que consiguió su objetivo. Y bañado en su sangre y la de su víctima, un gran dragón negro, bebió hasta saciarse, hasta agotar su ansia y ser por fin realmente libre.

El Caballero se levantó y apagó los rescoldos de la hoguera mientras las primeras luces del amanecer asomaban sobre los arboles. Libre hasta que ocurra cualquier cosa que le haga sentirse atrapado. Un combate, un favor no pedido, el Sol... Porque ese fue siempre su enemigo, comprendió. Esa busqueda de sentirse libre. Esa obligación de sentirse libre. Esa obsesión lo mantenía tan atado como los pandilleros, sargentos, nobles y vampiros. Él era su mayor opresor. Hoy, aquí y ahora, decidió. Es donde vivo y viviré el resto de mis infinitos días. Y hoy, aquí y ahora, disfrutaré de existir.

Y echándose al hombro sus pocas pertenencias, se encaminó hacia una cueva, para tener su sueño diurno, sin importarle lo que trajera la noche venidera.   

viernes, 15 de junio de 2012

Warhammer: La ambición de Markal

(Mis disculpas por el retraso al señor Victor, pero sé que el entendará el motivo del retraso...)

Las velas de la estancia se estremecieron con una brisa inexistente mientras Markal, el Nigromante, acababa de escribir sus últimas anotaciones en su diario.

"Queda demostrado, a mi parecer, que el tiempo transcurrido desde la muerte afecta al intelecto del especimen. Sin embargo, la capacidad física del mismo no se ve igualmente mermada, sino que, incluso, se ve aumentada por el proceso nigromántico. De esta forma, los denominados por el vulgo zombis son capaces de presentar un comportamiento independiente aunque de torpe movilidad, mientras que los especímenes en estado esquelético han de ser atados por la voluntad del nigromante para que actuen de alguna manera..."

Malkar observó por un instante su comprimida caligrafía y asintió satisfecho. Sabía que se encontraba cerca de la solución final... sin embargo... sería todo tan fácil si pudiera acceder a un autentico vampiro..."La clave está en ellos... nunca llegaron realmente a morir, por lo que no se degradan tan rápido como los zombis. Y aunque la magia les sustenta, aún guardan todo su intelecto. No obstante... el ansia... el hambre... ¡qué coste!, ¡Qué pérdida de libertad!"

En su lejana juventud Markal había descubierto que la breve vida de un humano no era suficiente para reunir todo el conocimiento existente. Pero mayor aún fue su decepción al descubir que dicho conocimiento apenas era un breve vistazo del Todo. Que la sabiduría acumulada por siglos de Historia necesitaría eones para ser completada. Que el Universo guardaba celosamente sus secretos y que necesitaría realizar inumerables experimentos para extirparle sus secretos uno a uno...


¡Qué alegría sintió al conocer al que sería su maestro y la posibilidad de vivir para siempre!. El día que decidió, para disgusto de su familia, abandonarlos y entrar al servicio de Narashis, el Nigromante, fue el día en el que realmente nació. Por lo visto sus ignorantes progenitores fueron tan torpes como para dejarse linchar por haber engendrado a un brujo. !Estupidos todos!...

Curiosamente, el día más decepcionante de su vida también estaba relacionado con Narashis... el día en el que descubrió que su maestro no tenía nada más que enseñarle. Bueno, sí. Aún pudo enseñarle que los Nigromantes, al fin y al cabo, no son del todo inmortales. Aunque más que de maestro, en esta ocasión ejerció de sujeto experimental...

A partir de ese momento, Markal se embarcó en la búsqueda de conocimiento. Aún recordaba las primeras décadas. Esa búsqueda material en los cementerios, con los encontronazos con las bandas de Necrófagos. Afortunadamente, en poco tiempo consiguió un buen ejercito de zombis y esqueletos que podían hacer el trabajo sucio por él...

Y por fortuna, pues aunque su magia lo mantenía con vida pese a que su hora se había cumplido largo tiempo atrás, cada vez se sentía más débil físicamente. El recuerdo de su debilidad le llevó de nuevo a centrarse en su estudio. "Los vámpiros. Inmortales y fisicamente poderosos". Recordaba su primeros encuentros con estos seres. Su desprecio ante la Nigromancia. Y su Ansia. La necesidad eterna de sangre. La razón por la que se negó al Regalo de Sangre y a volverse uno de ellos. "Sin embargo... los Dragones Sangrientos han superado el Ansia. ¿Será cierto que es debido a la sangre de Dragón que han bebido?. ¿Estará la clave en los Dragones?... Necesito investigar más...".

En ese momento, una bandada de murcielagos entró en la estancia mientras los lobos aullaban en la lejanía. El enlace mágico que unía a Markal con los seres de la noche le informó de que una turba de campesinos, dirigidos por varios caballeros, se acercaba a su mansión armados con antorchas. "Bien", pensó, "más material para el laboratorio..."

miércoles, 18 de abril de 2012

Warhammer: Las Legiones no-muertas del Conde Mâtat

Continúo este "registro" fotográfico de los millones de miniaturas hacinadas en mi armario con el último ejercito completado: Los Condes Vampiro... Realmente este ejercito lo he ido completando a ratos mientras pintaba otras cosas (empecé a pintarlo cuando estuve en Roma!!) y en medio me pilló un cambio de edición donde sacaron un montón de minis nuevas, así que, actualmente, es el ejercito más numeroso que poseo... pero vamos con las fotos...

ACTUALIZADO 2012: Con la Octava, han llegado refuerzos. Más vampiros, caballerías, carros fantasmales y bichos grandes y muy, muy grandes...

Las Legiones no-muertas del Conde Mâtat
La horda no-muerta30 Guerreros Esqueleto
40 Zombis25 Tumularios19 Necrófagos16 Lobos Espectrales4 bandadas de Murciélagos y 4 Murciélagos Vampiro10 Caballeros Negros
5 Caballeros Sangrientos y 5 Espectros Condenadores
2 Doncella Espectrales, 4 Espectros y 3 Grupos de FantasmasCarruaje Negro y Carro de Cadáveres
Zakarías el Eterno

Vampiro en Pesadilla Alada1 Varghulf, 3 Vargheist y 3 Horrores de la Cripta1 Sagrario Mortis y 1 Trono del Aquelarre

Vampiro en Dragón Zombi y Rey Necrofago Strigoi en Engendro del Terror

8 Vampiros

3 Necrarcas, 1 Rey Tumulario y Tumulario portaestandarte

Los Von CarsteinHeinrich Kemmler y Krell

En total: 67 Esqueletos, 40 Zombis, 19 Necrófagos, 16 Lobos Espectrales, 4 Murciélagos Gigantes y 4 Bandadas de Murciélagos, 17 corceles esqueleto, 10 Pesadillas, 3 Grupos de Fantasmas, 11 Espectros, 2 Doncellas Espectrales, 3 Vargheist, 3 Horrores de la Cripta, 1 Varghulf, 1 Pesadilla Alada, 2 Dragones Zombis, 1 Engendro del Terror, 2 Carros, 1 Sagrario Mortis, 1 Trono del Aquelarre, 7 Necrarcas y 22 Vampiros.